mercredi 19 août 2015

"Superflus" y otras aventuras belgo-colombianas

Desde que dejé mi trabajo como consultor en comunicación, he empeorado mucho en ese campo. Cojo pues lápiz y papel para contaros las aventuras de los últimos meses, para los que se hayan perdido algún episodio. Dimití de mi vida el 1 de abril de 2015, con la ambición de afrontar un reto personal: escribir mi primera novela. La idea me rondaba desde hacía varios años, pero nunca me había autorizado a materializar ese sueño. Como pasa a menudo con las primeras novelas, tenía el principio de la historia: un europeo desaparece de su vida sin dejar rastro, con ayuda de una organización nebulosa que le propone vivir otro tipo de existencia. Para poder entender lo que podía pasar por la cabeza del protagonista, me puse en su piel durante varias semanas. Me fui sólo a un país lejano dónde no había estado nunca, Colombia. Apagué mi teléfono y me desconecté de las redes sociales para concentrarme sólo en la escritura. Colombia me sorprendió mucho y me trajo suerte desde el principio. Para mi gran sorpresa, conseguí terminar "Superflus" en menos de dos meses. Entonces volví a Bélgica para buscar un editor. Nunca se sabe. De nuevo, la suerte me sonreía. Envié mi manuscrito a dos personas y firmé un contrato de edición tres semanas después. "Superflus" saldrá a mediados de septiembre en Bélgica y Francia. Todavía hoy me cuesta creérmelo.

Poco después, empecé a estancarme en Bruselas. Por primera vez en mi vida, tenía tiempo. Mucho tiempo. Empecé a escribir una segunda novela, y después tuve una intuición: hay algo para mí en Colombia. Este país me ha traído suerte. Y "Superflus" ha estado fuertemente influenciada por el país dónde ha sido escrita. Tenía que volver. Conseguí encontrar un vuelo barato de última hora y tomé el avión días más tarde hacia Bogotá. Alquilé un apartamento en el norte de la ciudad.
El tercer día, bajé para buscar un supermercado. A la entrada de mi edificio había dos mujeres hablando con el personal de seguridad. Pregunté a una de ellas si conocía algún supermercado en el barrio. Me dijo que no era del barrio, pero que me podía llevar en coche un poco más lejos en el bulevar, donde estaba segura de que encontraría uno. De camino, me preguntó lo que hacía en Colombia. Le dije que había escrito una novela y que pensaba que podría ser interesante publicarla en español en su país. Me pidió que le contara brevemente la historia y luego abrió bien los ojos y me dijo que esperara un momento. Hizo un par de llamadas y me dijo: "Hugo, tienes una cita con un editor en unos días…". De nuevo, una suerte increíble. Claudia es agente de artistas y escritores colombianos y conocía muchísima gente del sector. Más tarde, me puso igualmente en contacto con una traductora. La traducción está en marcha y ahora tengo un nuevo sueño: ver "Superflus" convertirse en "Superfluos" y salir a la venta de aquí a finales de año.

No sé a dónde me va a llevar todo esto. No es muy importante. Lo más importante es que por el camino he encontrado el amor. Ella se ha unido a mí en mi periplo. Y no, no es colombiana. Pienso que ya había agotado mi cuota de clichés para este año. A veces, hay que ir al otro extremo del mundo y perseguir sus sueños para darse cuenta de que el amor está justo enfrente de nosotros. En septiembre volveré a Bélgica para la salida de "Superflus". No sé de dónde viene toda esta felicidad. Quizás simplemente la he buscado. Estoy feliz de poder compartirla con vosotros. Lamentablemente no puedo compartirla con mis padres, los dos murieron en menos de un año el año pasado, pero les doy las gracias cada día por haber hecho todo esto posible.

Para los que se perdieron la emisión "Globe-Croqueurs" en "La Première", donde cuento mis aventuras colombianas, aquí está el link para escucharlo de nuevo.

Para los que quieran seguir al corriente de la salida del libro, me podéis seguir en Facebook o Twitter.